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¿Qué es la atención integral?
Fuente: Propia


El desarrollo de un niño o niña durante la primera infancia depende esencialmente de los estímulos que se le den y de las condiciones en que se desenvuelva. Es por esto que en la etapa comprendida entre los cero y los cinco años de edad es necesario atender a los niños y las niñas de manera armónica, teniendo en cuentan los componentes de salud, nutrición, protección y educación inicial en diversos contextos (familiar, comunitario, institucional), de tal manera que se les brinde apoyo para su supervivencia, crecimiento, desarrollo y aprendizaje.

Los primeros años de vida de las personas son determinantes para su desarrollo. Estudios científicos han demostrado que una adecuada y oportuna estimulación incide en el desarrollo de las dimensiones cognitivas, socioemocional y expresión y comunicación. La estimulación debe iniciar desde el embarazo y se ha de mantener hasta los 6 años de vida.

Es una responsabilidad del padre, de la madre, de la familia y la comunidad, de posibilidad que el niño o la niña reciba la estimulación necesaria para su desarrollo, ya sea con prácticas cotidianas como con programas específicos. El Estado, de su lado, debe implementar estos programas comunitarios de atención integral de calidad, con una adecuada cobertura, en los que se promuevan la participación y el compromiso tanto de las familias como de la comunidad.

Los derechos del Niño consagra el derecho intrínseco a la vida de todos los niños y niñas y la obligación de los Estados de garantizar su supervivencia y desarrollo. La manera en que se puede asegurar un buen comienza en la vida a los niños y las niñas se basa en:

  • Lograr que la mujer embarazada reciba la atención prenatal necesaria, que desde el momento del parto, madre e hijo cuenten con cuidados médicos de calidad y que su salud y nutrición sean vigiladas.
  • Que niños y niñas sean inscritos de forma oportuna en el registro civil y que sus familias y las comunidades cuenten con la información y los recursos adecuados para estimularlos y educarlos.
  • Que todos los niños y niñas tengan acceso al agua potable y al saneamiento decente y que sean protegidos contra la violencia, el abuso, la discriminación y el abandono.

Es posible evitar que la pobreza y la desigualdad, que comienzan al momento de nacer, se perpetúen.Al invertir en los primeros años de vida se crean oportunidades con ganancias a futuro. La inversión en esta etapa fomenta la equidad y la justicia social, promueve la productividad económica y permite grandes retornos para el país, como son:

  • La reducción de la mortalidad infantil
  • La supervivencia de los niños y niñas
  • El desarrollo cognitivo, socioemocional y de expresión y comunicación
  • La mejora de la salud y de la calidad de vida
  • La disminución de los gastos sociales derivados de la atención a los trastornos de salud y la prevención de la delincuencia
  • La asistencia y permanencia en la escuela
  • La mejora del desempeño escolar y reducción del abandono

El desarrollo integral de la primera desde hace más de tres décadas en todo el mundo y entre los aprendizajes de esta cooperación se destaca que:

  • Los países con políticas de primera infancia exitosas han combinado modalidades institucionales con otras de base comunitaria, involucrando a la familia de manera activa.
  • Las políticas tienen más impacto cuanto más integradas y multisectoriales son las intervenciones, articulándose con los programas de protección social de alivio a la pobreza, los servicios de salud desde la etapa prenatal, de seguridad alimentaria y nutricional y de estimulación sicomotora, cognitiva y socioemocional.
  • Los efectos positivos de estas políticas se observan no sólo en el buen comienzo a la vida, sino en etapas posteriores en relación a una menor deserción escolar, mayor autoestima, mejores competencias en la lectoescritura y las matemáticas y menor déficit de atención.

 

Fuente: unicef.org